Juan, tras abandonar LA ISLA: ” Sentí una punzada que me atravesaba literalmente el pie y un dolor terrible”

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Hablamos con Juan, el médico de LA ISLA que se vio obligado a abandonar por un accidente cuando pescaba en el mar. LA ISLA es el programa de superación del prime time de los miércoles de laSexta, en el que 14 hombres se enfrentan a retos vitales en un entorno extremo y hostil. Conducido por Pedro García Aguado, el formato está producido por Atresmedia junto a Shine Iberia.

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¿En qué te cambia participar en LA ISLA?

Pues la verdad es que pese a la dureza me considero un afortunado por haber tenido la oportunidad de haber vivido esta aventura. La isla me ha puesto al límite y es ahí cuando uno se conoce realmente. A grandes rasgos, participar no me ha cambiado en exceso ya que soy una persona que intenta exprimir la vida, pero es cierto que después de esta experiencia le doy más valor a los detalles que pueden pasar desapercibidos en nuestro día a día. Mención aparte la suciedad.

Cuando uno piensa en una isla desierta y “paradisiaca” tiene muchas ideas preconcebidas, pero allí te das cuenta de la cantidad de basura que arrastra la marea y te hace pensar sobre esto. No solo los gobiernos tienen responsabilidad sobre el cambio climático, sino que cada uno de nosotros podemos aportar en esta situación.

¿Cómo fue tu accidente?

Lo recuerdo perfectamente. De hecho, desde que ocurrió, no he conseguido bañarme con tranquilidad ni pasar de la orilla, creo que he desarrollado un estrés postraumático (risas). Era primera hora de la mañana. Antonio y yo íbamos a supervisar la red que habíamos dejado puesta para ver si habíamos conseguido pescar. Antonio encabezaba la actividad y fue al mástil delantero de la red y me avisó de que había notado algo…yo me encargaba de recoger la red trasera. No tenía el pie derecho apoyado así que estoy seguro que no pisé nada…pero de repente sentí una punzada que me atravesaba literalmente el pie y un dolor terrible. Pasó todo muy raro: como pude salí del agua y vi la herida, aunque no sabía precisar si había sido un pez piedra o una mantarraya que habíamos visto varios días previos. Recuerdo que Lolo se mareó y casi pierde el conocimiento al verme la herida. Pero sobre todo recuerdo el dolor: jamás en mi vida sentí un dolor igual. Era insoportable y oscilaba en la intensidad en forma de picos de idas y venidas. Y luego comenzaron los síntomas neurológicos y a dormirse el cuerpo y fui consciente de que alguna toxina había entrado en mi cuerpo y que mi vida podría correr peligro. Intenté mantener la calma y ponerme en manos de los expertos, la suerte estaba echada.

Enseguida te diste cuenta de que algo no iba bien… ¿Cuándo cruza uno el límite y sabe que tiene que pedir ayuda?

El dolor era demasiado intenso y costaba tolerarlo…pero no queda otra. La herida podía ser más o menos profunda pero lo que realmente me hizo darme cuenta de que las cosas no iban bien fue cuando comencé a notar que la parte derecha del cuerpo se quedaba dormida. Al principio no quise darle importancia e intenté pensar que podía ser por la postura al tener que tener el pie en el cubo de agua caliente…pero el adormecimiento fue subiendo. Cuando me cogió la cara y comencé con la parálisis facial, luego la parte izquierda del cuerpo, pero sobre todo cuando sentí que el diafragma derecho se movía con dificultad fue un momento algo crítico porque si pasaban unos segundos-minutos podía entrar en una parada respiratoria y cardiaca. La clave estaba en no ponerme nervioso para intentar controlar las pulsaciones y bajar la frecuencia cardiaca para intentar que la toxina ascendiera con menos velocidad…pero hubo un momento crítico en el que realmente llegué a temer por mi vida sobre todo cuando se vino el helicóptero pero no podía bajar a la playa y estuvo dando varias vueltas hasta conseguirlo.

Además de ese percance, ¿qué otro momento crees que ha sido crítico en la experiencia?

El abandono de Chus creo que nos dolió especialmente. Por méritos propios se había convertido en un líder, pero es cierto que vimos no solo su ascenso sino su posterior caída ya que la isla le consumió especialmente. Verle irse nos hizo a todos ser conscientes de que en la isla las cosas pueden cambiar en cuestión de segundos. Jamás puedes bajar la guardia.

En estas primeras emisiones hemos podido ver cómo Fernando también era un apoyo grande en la salud en momentos complicados… ¿Sentiste ese apoyo?

Fernando, en ciertos aspectos, tiene una visión opuesta a la medicina a la mía. De hecho, alguna noche tuvimos algún intercambio de opiniones. Pero lo cierto es que Fernando, además de coherencia, aportaba tranquilidad en los momentos sanitariamente tensos. La verdad es que era un buen apoyo moral saber que cerca de ti tienes una persona que con una simple mirada sabe interpretar lo que estás pensando y lo que la persona necesita. Sin duda, Fernando es una figura importante en el grupo.

Primero Miguel, luego Santi, después Chus… ¿Cómo es intervenir en las circunstancias de LA ISLA?

Pues la verdad es que uno va a la isla sin saber a qué se expone. La responsabilidad de la figura del integrante médico creo que es especialmente “tensa”. Además de no tener ni agua ni comida, tienes la responsabilidad de estar al pie del cañón y de actuar con calma y acierto, cosa que cuando estás deshidratado puede resultar complicado ya que lo que en condiciones normales parece fácil, allí se hacía un mundo. Además, el material médico del que disponía era muy limitado. Es una responsabilidad, pero también un privilegio que 13 compañeros confíen en ti. Pero bueno, mi día a día es estar en Urgencias así que lo de mantener la calma e intentar actuar rápidamente creo que lo tengo interiorizado gracias al trabajo.

Nos podrías resumir brevemente, como médico, ¿qué les pasó a los dos compañeros que tuvieron que abandonar, Miguel y Chus?

Pues Miguel creo que fue una mezcla. Por un lado, el abusar del agua del mar hizo que comenzara con dolores abdominales. Y creo que al notarse débil la cabeza empezó a jugarle una mala pasada. Lo de Chus fue diferente. Empezó la aventura demasiado delgado, quizás no hiciera los deberes de coger peso antes de irse. Lo cierto es que en los primeros días se le veía consumido: la mirada hundida, sin energía. Creo que fue un proceso de agotamiento ya que su cuerpo tuvo poco margen para adaptarse a las durísimas condiciones tanto climatológicas como relacionadas con la bebida y la comida. El cuerpo de Chus fue mandando señales ya que antes del desmayo llevaba unos días con dolor lumbar, debilidad, dolor abdominal…hay que saber escuchar al cuerpo. Además, Chus era demasiado perfeccionista y quería realizar un gran trabajo como operador de cámara lo que le supuso un plus extra de estrés que finalmente terminó por vencerle. Fueron dos pérdidas duras. La verdad es que empezamos 14 y creíamos que íbamos a terminar 14…pero qué atrevida es la ignorancia.

Parece que Rafa se aislaba un poco ¿cómo intentabais integrarle? ¿Tú tiraste la toalla o tomaste partido?

La verdad es que con Rafa se dieron ciertas situaciones algo tensas. Entre que en ocasiones escuchaba menos o hacía por escuchar menos y que existía una importante diferencia de edad, lo cierto es que a veces se retraía y en otras tuvimos poca paciencia con él y nos costó meterlo en la dinámica del grupo. Por momentos fue un fracaso tanto de él, como del grupo, pero bueno. Un mes da para mucho y espero que sepamos reconducir esta situación. Por mi parte yo me considero una persona que siempre intenta unir. Yo intentaba conversar con él para que se sintiera cómodo e incluso alguna noche me acerqué a su “cabaña” para llevarle algo de yuca. Rafa es una persona con una vida muy interesante y de la que hay mucho que aprender. Después de la isla hemos estado cenando yuca en mi casa y le debo una visita a su casa para comer los huevos que dan sus gallinas. De él siempre se aprenden cosas.

Durante la supervivencia… ¿pensaste en algún momento que la falta de agua o alimento podría tener consecuencias irreparables en vuestro estado de salud?

Sí. Los primeros días fueron angustiosos. Sin agua estás perdido. La humedad y el calor durante el día eran agobiantes y estábamos dosificando el agua con tapones de la garrafa, estábamos lejísimos de los cerca de 3 litros que teníamos que beber al día en esas condiciones, ya que no bebíamos ni 200 ml. La orina cada vez se iba concentrando más. Es increíble el poder de la mente: hasta que no teníamos controlada el agua solo pensábamos en beber; cuando agilizamos el proceso de depurar el agua empezamos a pensar solo en comida… La pérdida de peso también fue muy significativa. Personas como Antonio, Cuco y yo perdimos mucho aunque en mi caso no era difícil porque meses antes me preparé a conciencia (risas). Luego, conforme pasaban los días, levantarse suponía todo un reto ya que necesitábamos unos segundos para recuperarnos del mareo y no caernos al suelo.

Mejor prevenir que curar… pero con el cansancio y la falta de alimento… ¿crees que hubieran podido pasar incluso más incidentes?

Sí, estoy convencido. Nuestro organismo necesita hidratación, tanto nuestras células como nuestras neuronas necesitan este sustrato para su correcto funcionamiento. Dormíamos mal, bebíamos poco, comíamos cuando podíamos y lo que podíamos…Eso te hace arrastrar una debilidad y una torpeza que te hace perder propiocepción y la capacidad de estar alerta. Cualquier visita a las rocas para intentar coger moluscos era un peligro: una pala pisada, un tropiezo te podía hacer caer al suelo y golpearte con las afiladas rocas.

¿Cuáles han sido vuestras fuentes principales de alimento?

Sin duda, si tuviera que citar a uno, la yuca. Desde que la encontramos estuvimos racionándola para que todas las noches tuviéramos una pequeña porción. Son hidratos de carbono, la gasolina que nuestro cuerpo necesita. Aunque comíamos 3-4 trocitos pequeños en esas situaciones te da la vida. Los moluscos inicialmente fueron nuestra salvación, aunque luego nos costó ingerirlos ya que al final son de digestión pesada y tienen bastante sal. Nos costó dominar el mar. Pescamos con la red varios días, pero haber dominado mejor ese terreno nos hubiera dado más satisfacciones. Aunque por suerte y gracias a Rafa encontramos las ostras. Jamás en mi vida he probado ni probaré ostras iguales. Algunas tenían el tamaño casi de mi cabeza. Lo cierto es que pasamos muchísima hambre, prueba de ello será ver el peso con el que entramos y con el que salimos.

¿Qué es lo que más echaste de menos?

Bueno, en un mundo tan material, al final te das cuenta que lo que realmente necesitas son a las personas. En mi caso echaba de menos sobre todo a Miriam mi chica. Por esa época éramos prometidos, pero ya es mi esposa (risas). Durante el día estabas obligado a buscarte la vida, cazar y explorar. La mente está ocupada durante el día, pero las noches eran largas y duras. Tumbarte en la orilla y mirar las estrellas me hacía pensar en ella. En situaciones como esta hay que ser fuerte psicológicamente porque creo que la cabeza es igual de importante o más que el físico para sobrevivir.

¿Si te dieran la oportunidad, volverías?

Pues no descarto volver. No doy el perfil para una hipotética 4ª edición de “celebrities” pero sí como médico del equipo de safety para posibles futuras ediciones (risas). Es broma. Al principio cuando volví a España estaba un poco quemado…pero conforme pasa el tiempo te das cuenta de lo que viviste y sientes que has hecho algo grande y te hace sentirte orgulloso.

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