La muestra “ELS LLOCS PINTATS” en Valls

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  • La exposición dedicada al ilustre pintor vallenc reunirá 75 piezas en el Museo de Valls hasta el 25 de junio.

Valls conmemorará el 50 aniversario de la muerte del ilustre pintor y orfebre Jaume Mercadé (Valls 1.889-1.967) con la exposición retrospectiva “Jaume Mercadé. Los sitios pintados”que, del 5 de mayo al 25 de junio, reunirá 75 piezas (71 óleos sobre tela y 4 dibujos) en el Museo de Valls. Hay piezas de todas las épocas de Jaume Mercadé, desde 1915 (sus inicios) hasta 1964 (tres años antes de morir). La exposición ha reunido obras provenientes de una treintena de colecciones entre instituciones públicas, privadas y colecciones particulares, y algunas de las piezas hacía muchos años que no se habían expuesto.

La muestra recuerda Mercadé a través de los lugares donde pintó y reúne algunas de las obras más importantes de la trayectoria del prolífico artista, entre ellas “El dirigible (Zeppelin)” (1930) o “Casa y márgenes” (1957), obra esta última que le valió a Mercadé el Premio Juan Gris. La exposición recoge también piezas como “Azoteas de Barcelona”, “Suburbios de Valls”, “El gran Cenobio” o “Hay Hermoso”. La nueva exposición del Museo de Valls se inaugura el próximo viernes día 5 de mayo a las 20h.

Las colecciones de donde provienen las piezas son del MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña), el Museo Víctor Balaguer de Vilanova y la Geltrú, el Museo Dios (El Vendrell), el Museo del Monasterio de Poblet y el Museo de Valls. También de la Fundación Antigua Caja Sabadell 1859, la Fundación Carmen y Lluís Bassat, Banco de Sabadell, de la Diputación de Barcelona. Así como de 24 colecciones privadas: Barcelona (16), Esplugues de Llobregat (1), Tarragona (1), Reus (1), Valls (4) y Guissona (1)

> Sobre Jaume Mercadé
Mercadé es uno de los grandes artistas que ha dado la ciudad y uno de los pintores referentes de la colección del Museo de Valls. Es el artista que tenemos mejor representado en el fondo y, por otra parte, el Museo de Valls es la institución que guarda la mejor colección sobre él.

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Jaume Mercadé es conocido como el pintor del Camp de Tarragona, porque nadie como él ha sabido captar su alma. Dentro de su larga trayectoria, pero otros lugares también captaron su interés.

La muestra, pues, está centrada y estructurada a través de los sitios que pintó. A modo de inventario, la exposición va recorriendo todos estos lugares: Valls y sus contornos, pero también el Campo de Tarragona y la Conca de Barberà. Y puntualmente Barcelona, ​​Viladrau, Alella, la costa tarraconense y el Priorat, entre otros.

A través de todos estos sitios se puede ver la evolución de su obra. Su constante búsqueda y experimentación, para llegar a la interpretación más sintética, más sincera y más simbólica de nuestros paisajes.

> Apartados de la exposición
La exposición se divide en siete apartados. En concreto, los apartados de la exposición son los siguientes:

Valls
En sus inicios Mercadé tiene una preocupación por el color y no tanto por la forma. Verdes generosos y rojos intensos llenan la tela. Los lugares donde inspirarse son los entornos de la ciudad: el camino de San Lorenzo o las huertas cercanas. Pero en la década de los años veinte el foco se pone en los torrentes y las fábricas de los suburbios de la ciudad. Un tema en boga en el círculo artístico barcelonés. Esta nueva temática va acompañada por un cambio en su paleta: dominan los grises plateados y los verdes y azules adquieren profundidad.

De Santes Creus a Poblet
En 1916 Mercadé estiuejarà a Santes Creus. Será el primer lugar, fuera de Valls, donde pintará con cierta asiduidad. No será hasta finales de los años veinte que su mirada se dirigirá hacia Poblet y por extensión en la Conca de Barberà. Desde las Masies de Poblet, donde hará estancias en Semana Santa, su objetivo pictórico será el conjunto monacal. Paralelamente prestará su atención puntual a otros lugares, como los pueblos de los Garidells, Alella o la ciudad de Barcelona, ​​ensanchando así la geografía mercaderiana.

la guerra
La guerra la vivirá lejos de Valls y de Barcelona. En los primeros meses de la condesa se refugiará en el barrio de Gracia, donde pintará alguna tela, y seguidamente se desplazará a Viladrau, para evitar los bombardeos de la ciudad. De su estancia en la comarca de Osona han quedado un buen número de pinturas del pueblo que lo acogió.

los bosques
En sus inicios Mercadé ya había pintado la zona de los Bosques de Valls, pero será a partir de 1923 cuando será uno de los lugares de referencia en su obra. La familia de su mujer, Rosa Farrés, había un bosque, que pasará a propiedad de la nueva pareja, se convierte su zona de veraneo. Este hecho marcará de forma definitiva la temática de su pintura.

Si los años veinte y treinta Mercadé combina los paisajes de los Bosques de Valls con los de otros lugares, después de la guerra se encerrará en el Bosque. El pintará desde todos los puntos de vista posibles. Sólo se permitirá una única excepción, cuando se escapa a Poblet. Y no será hasta finnales de los años cincuenta y principios de los sesenta que explorará nuevos paisajes. Gracias a su trabajo, intenso y continuado, y en su constante búsqueda, los Bosques se convertirán en el paradigma, la esencia, de los paisajes tarragonins.La platjaMalgrat que es un pintor de interior, Mercadé tiene una cierta devoción por la playa. No en vano, como dice Pedro Mialet, el “Bosque vigía de cara al Camp de Tarragona y en la mar latina”. Las primeras marinas que conocemos están fechadas en los años treinta. Son de las playas tarraconenses, la Sabinosa, entonces una playa casi virgen. Pasada la guerra pinta la playa de Sant Salvador y casi nada más. No será hasta las postrimerías de su carrera, los años sesenta, con setenta años ya hechos, que tiene un renovado interés por la costa. Su lugar preferido será Torredembarra, la playa de los Montones, pero también el camino de Tamarit, la playa de la Pineda o el jefe de Salou.La romanitatMercadé sentía la romanidad del Camp de Tarragona. A su Bosque se encontraba como un patricio en su villa. Junto a la casa, se hizo construir un jardín presidido por la réplica de la Pomona, del Museo Arqueológico de Tarragona. Desde allí podía contemplar, a lo lejos, el mar. Y por las tardes de verano, desde aquella atalaya, leía a Horacio, Virgilio y Plinio el Joven. Esta devoción por el mundo clásico le llevó a pintar dos de los vestigios romanos más conocidos, la Torre de los Escipiones y la aguja del Mèdol.Els otros llocsEls años sesenta, en las postrimerías de su existencia, se lanza a pintar nuevos lugares. No quería terminar su carrera sin enfrentarse al reto de captar aún nuevos paisajes. El Priorat, los Cuellos de Alforja, de Albarca, de Prades, de Lille, de Santa Cristina, de Calafell o de Belltall, y Mont-ral, Capafonts o Sitges, son los sitios que llenan esta necesidad de ir un poco más allá.

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